El básquetbol me enseñó a soñar
con un Campeonato Provincial,
con una Liga Nacional.
Me enseñó a llorar
con un simple marrado sobre el final,
con ese partido que no pude jugar.
Me enseñó a creer
más que nunca en ustedes,
me enseñó a festejar
cuando cortamos esas redes...
El básquet me enseñó a ayudar
al amigo que se lesiona.
Me enseñó a valorar
cada tiro en una zona.
Me enseñó a tirarme
por esa pelota perdida.
Me enseñó a levantarme
tras esa lesión seguida...
El básquet me enseñó la sensación
de aquella volcada,
a pasar el balón
y levantar la mirada.
Me enseñó a dedicar
aquel triple limpio.
Me enseñó a encarar
y respetar mis instintos...
El básquet me dio amigos,
me regaló un mundo.
Me formó un camino,
El básquet me enseñó a perder
y a tener revancha.
Me enseñó que todo se puede,
aunque queden 7 milésimas en cancha.
Me enseñó a cuidar la pelota como a una mina.
Me enseñó a entregar
todo en un partido
con la mente helada
y el corazón encendido.
Me enseñó a sacrificarme
a darle confianza a los demás.
Me enseñó a agradecer
cada asistencia que me dan...
Autor: David Aparicio Serrano
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