¿Qué es en definitiva el mar?
¿Por qué seduce?, ¿por qué tienta?
Suele invadirnos como un dogma
Y nos obliga a ser orilla
Nadar es una forma de abrazarlo
De pedirle otra vez revelaciones
Pero los golpes de agua no son magia
Hay olas tenebrosas que anegan la osadía
Y neblinas que todo lo confunden
El mar es una alianza o un sarcófago
Del infinito trae mensajes ilegibles
Y estampas ignoradas del abismo
Transmite a veces una turbadora
Tensa y elemental melancolía
El mar no se avergüenza de sus náufragos
Carece totalmente de conciencia
Y sin embargo atrae tienta llama
Lame los territorios del suicida
Y cuenta historias de final oscuro
¿Qué es en definitiva el mar?
¿Por qué fascina?, ¿por qué tienta?
Es menos que un azar / una zozobra /
Un argumento contra Dios / seduce
Por ser tan extranjero y tan nosotros
Tan hecho a la medida
De nuestra sinrazón y nuestro olvido
Es probable que nunca haya respuesta
Pero igual seguiremos preguntando
¿Qué es por ventura el mar?
¿Por qué fascina el mar?, ¿qué significa
Ese enigma que queda
Más acá y más allá del horizonte?
Autor: Mario Benedetti
Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, más conocido como Mario Benedetti, fue un escritor y poeta uruguayo, integrante de la Generación del 45, a la que pertenecen también Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros. Su prolífica producción literaria incluyó más de 80 libros, algunos de los cuales fueron traducidos a más de 20 idiomas.
Que mi pie te despierte, sombra a sombra
He bajado hasta el fondo de la patria.
Hoja a hoja, hasta dar con la raíz
Amarga de mi patria.
Que mi fe te levante, sima a sima
He salido a la luz de la esperanza.
Hombro a hombro, hasta ver un pueblo en pie
De paz, izando un alba.
Que mi voz brille libre, letra a letra
Restregué contra el aire las palabras.
Ah, las palabras. Alguien heló
Los labios -bajo el sol- de España
Autor: Blas de Otero
Blas de Otero Muñoz (Bilbao, 15 de marzo de 1916 - Majadahonda (Madrid), 29 de junio de 1979) fue uno de los principales representantes de la poesía social de los años cincuenta en España.
¡Todo acabó! La vela temblorosa
Se despliega a la brisa del mar
Y yo dejo esta playa tan querida
Donde se queda una mujer hermosa,
¡Ay!, la única mujer que puedo amar.
Si pudiera ser hoy lo que antes era,
Y mi frente abatida reclinar.
En ese seno que por mí latiera,
Quizá no abandonara esta ribera
Y a la única mujer que puedo amar.
Hace tiempo que no he visto aquellos ojos
Que fueron mi alegría y mi pesar;
Los amo, a pesar de sus enojos,
Pero abandono Albión, tierra de abrojos,
Y a la única mujer que puedo amar.
Y rompiendo las olas de los mares,
A tierra extraña, patria iré a buscar;
Mas no hallaré consuelo a mis pesares,
Y pensaré desde extranjeros lares.
En la única mujer que puedo amar.
Como una viuda tórtola doliente
Mi corazón abandonado está,
Porque en medio de la turba indiferente
Jamás encuentro la mirada ardiente
De la única mujer que puedo amar.
Jamás el infeliz halla consuelo
Ausente del amor y la amistad,
Y yo, proscrito en extranjero suelo,
Remedio no hallaré para mi duelo
Lejos de la única mujer que puedo amar.
Mujeres más hermosas he encontrado,
Mas no han hecho mi seno palpitar,
Que el corazón ya estaba consagrado
A la fe de otro objeto idolatrado,
A la única mujer que puedo amar.
Adiós, en fin. Oculto en mi retiro,
En el ausente nadie ha de pensar;
Ni un solo recuerdo, ni un suspiro
Me dará la mujer por quien deliro,
¡Ay!, la única mujer que puedo amar.
Comparando el pasado y el presente,
El corazón se me rompe de pesar,
Pero yo sufro con serena frente
Y mi pecho palpita eternamente
Por la única mujer que puedo amar.
Su nombre es el secreto de mi vida
Que el mundo para siempre ignorará,
Y la causa fatal de mi partida
La sabrá sólo la mujer querida,
¡Ay!, la única mujer que puedo amar.
¡Adiós! Quisiera verla, mas me acuerdo
Que todo para siempre ha de acabar;
La patria y el amor, todo lo pierdo
Pero llevo el dulcísimo recuerdo
De la única mujer que puedo amar.
¡Todo acabó! La vela temblorosa
Se despliega a la brisa del mar,
Y yo dejo esta playa tan querida
En donde queda una mujer hermosa,
¡Ay!, la única mujer que puedo amar.

Autor: George Gordon Byron
George Gordon Byron fue un poeta inglés considerado uno de los escritores más versátiles e importantes del Romanticismo.